“Escoria como yo tienen que recoger la basura”, es lo que publicó Lex Ashton, de 19 años; antes de ir al plantel Colegio de Ciencias y Humanidades en el sur de la Ciudad de México, encapuchado, con una guadaña y una intención: hacerse notar.
Matando a Jesús Israel, de 16 años, quien estaba con su novia, e hiriendo a Armando N., de 65 años —este último fue herido intentando detenerlo—. Ashton dejó una conmoción social e indignación para la comunidad estudiantil del plantel y el país.
También te puede interesar:Triple femicidio en Florencio Varela: lo que se sabe hasta ahora del crimen que conmociona al país
Se ha divulgado un texto que Ashton publicó previo al atentado, diciendo lo siguiente: “Ya estoy harto de este mundo, nunca en mi vida he recibido el amor de una mujer y la neta me duele, me duele saber que los chads pueden disfrutar de las foids y yo no”.
Continúa: “Yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo ni familia ni amigos, no tengo motivos para seguir con vida. Pero saben qué, no pienso irme solo, voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias”.
Horas antes del atentado, en el mismo perfil de Facebook, se compartió imágenes de él, encapuchado, con una mascarilla de calavera, una guadaña, gas pimienta y una sudadera negra con una descripción: bloodbath.
En un intento de escapar, Lex Ashton saltó del edificio donde se encontraba, esto le costó fracturarse dos piernas y una futura detención.
A través de redes sociales, el periodista Carlos Jiménez publicó el reporte médico de Ashton, donde se menciona que su padre tiene antecedentes de trastorno bipolar, su hermana tiene depresión, hace cuatro años intento suicidarse y proviene de una familia desintegrada, siendo su padre quien abandono su familia a sus siete años.
Sufrió bullying desde la primaria con un acoso constante, ha presentado síntomas de depresión desde enero del 2024 y fue atendido psicológicamente en la UNAM durante 6 meses. Menciona que tuvo mejorías, pero recayó de nuevo en agosto del 2024 por tristeza, desanimo, desesperanza y fue diagnosticado con litiasis renal —formación de cálculos renales—.
En el reporte se menciona que ha tenido ideas homicidas desde hace años, consecuencia del bullying que sufría, es así que perpetro su atentado. “Me inspiré en lo que ha pasado en Estados Unidos”, se cita, añadiendo: “yo me quería chingar a seis cabrones, pero solo se pudo uno porque otro pendejo me agarro”.
Entre sus intenciones comenta que planeaba suicidarse, por esa razón se arrojó de una altura de cinco metros, lo que le provocó politraumatismos —daños en varios órganos del cuerpo—.
En una nota de El País, se recupera la mención de Carlos Contreras, un sociólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana, quien menciona que copycat es una conducta que imita a otros agresores.
De acuerdo al experto, comenta que la adolescencia es la etapa donde uno busca su identidad, siendo el soporte familiar y el escolar un pilar crucial que permite este desarrollo, sin embargo; si esto no es así, existe el riesgo de encontrar grupos sociales donde pueden desarrollarse y reforzar conductas negativas.
Conductas Incel
En redes sociales se ha mencionado que Ashton formaba parte de grupos incel —término que significa “involuntary celibat”—, espacios/comunidades donde se difunden discursos radicales. Chads se refiere a hombres atractivos, populares, representan el “éxito” en un hombre. Foids es una abreviación de Femoids; una palabra de origen inglés, significa “females humanoids” un término que deshumaniza a las mujeres.
Amnistía Internacional menciona que: “el movimiento incel ha trascendido las pantallas para convertirse en una amenaza real”, ya que las comunidades de este carácter lo que hacen es propagar discursos de odio, donde la mujer es la principal culpable de que no tengan afecto, relaciones o placer sexual.
Los discursos incel son por lo general misóginos y deshumanizan a las mujeres por un malestar masculino. Cuando una persona se encuentra en un momento vulnerable, en soledad, con depresión —sobre todo los jóvenes— terminan por encontrar una comunidad que comprende su sentir, esto explica que sea un movimiento heterogéneo a nivel mundial.
El caso de Ashton no es el primero en reflejar un pensamiento extremo en estas comunidades:
Elliot Rodger se convirtió en un “héroe incel” dentro de su comunidad por matar 10 personas en Isla Vista, California. Antes de realizar la masacre, publicó un documento con 141 páginas donde habla sobre su salud mental y su arraigado odio hacia las mujeres, alimentado por una intensa frustración respecto a su virginidad.
Igual Alek Minassian, en Toronto; Scott Beierle, en Florida, entre otros.
Postura del Secretario de Educación Pública
Mario Delgado Carrillo, secretario de la SEP, en el marco de la Declaratoria de “Cero Tolerancia” a las violencias ejercidas en contra de adolescentes y jóvenes en los planteles de Educación Media Superior, se refirió al asunto como “muy lamentable” llamando a una reflexión:
“Debemos preguntarnos todas y todos como sociedad, como juventud, ¿qué llevó a un joven, qué orilló a este joven a ejercer esa violencia? Seguramente, cualquier situación extrema, porque a esta edad son muy fuertes las emociones, se viven con gran intensidad la alegría y con mucha profundidad la tristeza”.
Continuó leyendo: “preguntémonos siempre si eso que nos preocupa, si eso que nos agobia, si eso que nos entristece en realidad es algo que pasa en nuestras vidas o es algo que existe solo en nuestra mente y nuestros pensamientos, en un futuro que todavía no ha llegado o en un pasado que ya dejamos atrás”.
Esta declaratoria enfatiza lo importante que es educar a los adolescentes y jóvenes con una conciencia crítica, capaces de cuestionar las estructuras sociales que perpetúan la discriminación, buscando erradicar así la violencia desde sus raíces y fomentando una “cultura de paz”, “respeto mutuo” y “corresponsabilidad”.
De igual forma, se menciona la prohibición estricta al acoso y el hostigamiento sexual, el contacto físico sin consentimiento, condicionar calificaciones o apoyos a favores sexuales, así como los insultos, humillaciones, la difusión de material sexual o rumores, y cualquier forma de agresión sexual, psicológica, física o digital, entre otras.


