Una femme fatale tiene más matices que el de seducir a los hombres y conducirlos a la perdición. Una mujer fatal es vista como una amenaza por tener confianza en sí misma y por abrazar su sexualidad, pero detrás de esta imagen imponente e intimidante yace su complejidad como humana. Mon Laferte retrató la fragilidad de una mujer desastre en ‘Otra noche de llorar’, donde se le ve y escucha siendo presa de la melancolía que le produce saber que aquel a quien ama, ama a alguien más. Sus lágrimas y sus momentos de fragilidad no impiden que continúe disfrutando de los placeres de la vida, y en ‘Esto es amor’ se le ve desbordante de sensualidad y deseo.
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El soul de la canción la envuelve tanto a ella como a su invitado, Mateo Sujatovich (Conociendo Rusia), en una atmósfera de intimidad y de tensión sexual que está a punto de estallar. “Pensaba yo que tenía que ser un dueto desde que empecé a escribir la primera frase que dice, ‘Cierra la puerta y abre tu cuerpo’. Entonces para que fuera menos metáfora y más explícito, pensé que tenía que ser un hombre”, le cuenta Laferte a ROLLING STONE en Español. Ambos artistas habían dejado en palabras la posibilidad de hacer una colaboración, pero pese a unos intentos, no se había podido concretar.
La cantante chileno-mexicana ya había sentido el potencial que tenía la voz de Sujatovich para sonar “sensual”, así que lo invitó para ‘Esto es amor’. Cuando el argentino le envió su verso, que inicia con “algo de vos, nena, me gusta”, Mon se “derritió” y consideró que había quedado perfecto, también porque utilizaba expresiones que no suelen salir en su música. “En Chile no decimos ‘vos’; en México tampoco. En mis canciones utilizo mucho la jerga de Chile y de México, porque son mis países. Entonces a veces es gracioso porque tengo canciones que dicen, ‘Yo siento que tú me querís’, y hay otras que digo, ‘Si tú me pinches quisieras’”, explica.
En la mayoría de casos, a Laferte le surgen primero las ideas de los videoclips antes que las canciones en sí, pero este no fue el caso ya que primero creó la armonía y de allí partió para escribir la letra. Luego, el visual se construyó alrededor de la tensión sexual que se da entre unos compañeros de oficina que –en teoría– no pueden tener nada, todo con una estética soft porn donde no hay nada explícito pero el erotismo es evidente.
Así es como con tan solo dos canciones –y sus respectivos videos musicales–, la artista ha mostrado dos lados de la mujer que desarrolló para Femme Fatale, su próximo álbum de estudio. Este personaje surgió desde el interior y de la imagen que ha tenido Laferte en los medios, pero a su vez ha tenido varias influencias externas como las vedettes y otras de grandes mujeres del blues y del jazz como Billie Holiday y Roberta Flack.
En su cabeza ya tenía claro el concepto que tendría su próximo disco y ya había escrito algunas canciones, pero su búsqueda por construir este universo visual y sonoro se potenció cuando adelantaba su gira por Europa y vio el musical Cabaret en Londres. “Ok, ando buscando este mundo, porque estoy en Femme fatale, quiero la pluma y quiero eso”, dijo para sus adentros. Se enamoró tanto del musical que cuando aterrizó en México y vio que también se estaba presentando allí, golpeó varias puertas para poder actuar en él.
“Yo ya venía escuchando mucho jazz y yo romantizo mucho todo. [Estaba] escuchando a Billie Holiday y entrando en ese sitio de esa femme fatales. Y luego estoy en Cabaret y mi personaje, Sally Bowles, también es como una femme fatale”, comenta. Todo se complementó y en esta etapa artística post Autopoiética, las plumas, el brillo y el glamour la rodean por donde sea que mire. Incluso, antes de conocerse su participación en la obra, Mon ya había reinventado su propuesta escénica para que fuera como estar dentro de un cabaret.
Esta faceta como actriz representó un reto en el sentido en que tenía que encarnar un personaje que no fue creado por ella, aunque sí le ha dado su propia interpretación “con mucha ayuda” del director Mauricio García Lozano. La idea de García Lozano que esta Sally no fuera como ninguna de las que ya han existido, de modo que Laferte hizo la suya desde la vulnerabilidad. “Yo siento que mi personaje de Sally es una mujer muy frágil, muy sola, y desde ese sitio de fragilidad y soledad con una vida difícil, empezó su fortaleza”, medita. “Fue, ‘No me importa el mundo, voy a quedarme en lo superficial, en lo banal, en la pluma, en la noche, porque no quiero saber lo que está pasando allá afuera. Ya he sufrido lo suficiente y prefiero quedarme en este mundo de lentejuelas’. Esa es mi lectura de Sally”. Para la artista y ahora actriz de teatro, hay muchas similitudes entre la mujer de Femme Fatale y su personaje en Cabaret, pues ambas ocupan sus encantos físicos y los que no “para lograr sus objetivos en la vida”.
Mon Laferte estaba “vuelta loca” puesto que los ensayos del musical y la finalización del disco se juntaron, y tuvo que “hacer malabares” para poder equilibrar el teatro y la música con ser mamá y darle tiempo de calidad a su hijo. Al final, con un poco de sacrificio del sueño y con la compañía de un té y un cigarrillo, lo logró, y en lo que compete al álbum, ya está listo.
Antes solía ponerse un deadline para entregar un trabajo y se sentía tranquila pues decía, “Esto es lo que soy hoy, no lo voy a poder mejorar más porque lo di todo”, pero luego revisitaba sus discos y sentía que pudo haberlo hecho mejor. Con el pasar de los años, esta postura autocrítica no ha disminuido, por lo que se le hace difícil, incluso más que antes, decir que está completamente conforme con el resultado de un álbum. Por eso dice que no siente que Femme Fatale esté “terminado” como tal, pero si seguía en el proceso de pulirlo, podía tomarle más años publicarlo. A Laferte le gusta compartir música con frecuencia, y por ello ha aprendido a soltar.


