El álbum electrónico y minimalista de Thom Yorke es tremendamente bueno

El vocalista de Radiohead se junta con Mark Pritchard en un nuevo y escalofriante LP

Por  JON DOLAN

Pierre Toussaint

Mark Pritchard, Thom Yorke

Tall Tales

Thom Yorke ha estado en una buena racha en este último año. En 2024 publicó dos álbumes fascinantes de art-rock, Wall of Eyes y Cutouts, como parte de su proyecto paralelo, The Smile, con Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead y el batería de jazz Tom Skinner. Además, acaba de finalizar una breve gira en solitario con nuevas interpretaciones con canciones de su carrera. Ahora ha regresado con un nuevo y absorbente desvío en el que cuenta con la ayuda del productor inglés Mark Pritchard, uno de los mayores representantes de la escena electrónica, con décadas de experiencia. Pritchard ya había trabajado con Radiohead en una reedición frenética y vertiginosa de ‘Bloom’ en TKOL RMX 1234567, un disco de remixes de King of Limbs (2011), esto sumado a la colaboración que hizo con Yorke en su tema de 2016, ‘Beautiful People’. Ambos llevan trabajando en este nuevo proyecto desde los oscuros días de 2020, pasándose canciones de un lado a otro con la voz de Yorke dando toques inquietantemente opacos y misteriosos, incluso para sus altos estándares.

Este álbum, que será lanzado junto con una película del artista Jonathan Zawada, cierra un círculo para Yorke. Este es su álbum debut con Warp, sello discográfico de artistas como Aphex Twins o Autechre, cuyas innovaciones en el género glitchscape fueron una gran influencia para la etapa de Kid A y Amnesiac de Radiohead. Este es definitivamente el primer proyecto de Warp con la colaboración de uno de los mejores cantantes de toda la historia y Pritchard, con su buen criterio, mantiene los temas variados y amplios para que Yorke pueda desplegar todas sus habilidades. ‘Bugging Out Again’ eleva los falsetes de ángel apocalíptico del cantante por encima de un piano que podría estar en la banda sonora de una película de terror de John Carpenter. En ‘Ice Shelf’ su voz se convierte en un lamento robótico que suena por encima de una base de ruido gris y el retumbar de una batería creando un momento inquietante pero cautivador. ‘The White Cliffs’ se desliza a través del minimalismo, mientras que ‘The Conversation Is Missing Your Voice’ parece el negativo fotográfico de un éxito de R&B junto con el vocalista cantando con alma sobre un ritmo marcado por palmas. Pritchard es fan de usar equipos vintage y muchas de estas canciones recuerdan al synthpop de los 80 y a la música de videojuegos, como el sonido en 8-bits de ‘Gangsters’, la pesadilla electro-gótica de ‘Back In the Game’ y los sintetizadores con chirridos cibernéticos de ‘A Fake In a Faker’s World’.

A pesar del tono glacial del disco, hay algunos temas que se sienten demasiado agresivos o autocomplacientes; tómate la libertad de saltar canciones como ‘Happy Days’, que avanza como una marcha fúnebre mientras Yorke repite una y otra vez la frase “Happy days / Death and taxes”. Paradójicamente, ‘The Men Who Dance In Stags Heads’, cuyo título parece sacado de una parodia de las canciones melancólicas de Thom Yorke, termina siendo un momento trascendental. ‘All Tomorrow’s Parties’ es la canción más orgánica a nivel sonoro, y sirve como un dulce tributo a Velvet Underground, con la voz de Thom Yore imitando el tono suave e imperioso de Lou Reed. El cantante murmura cosas acerca de la horca y el sol apagándose, pero parece como si estuviese dándole un saludo al amanecer de una mañana de domingo. Este es un cambio en la ruta que lleva a nuevas epifanías.

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