Desde sus inicios, Kevin Kaarl ha construido un universo sonoro donde la melancolía y la honestidad son protagonistas. Con Ultra Sodade, su cuarto álbum de estudio, el cantautor mexicano reafirma su evolución artística y se aventura en terrenos sonoros que expanden su identidad sin perder la esencia que lo ha hecho destacar. Aún tenemos a ese Kevin acompañado de su guitarra que ya nos ha atrapado, pero también nos presenta una nueva faceta de su música.
Ultra Sodade se siente como un ejercicio de introspección profunda, abordando las etapas de una ruptura amorosa con una sensibilidad que solo un gran compositor puede lograr. En entrevista con ROLLING STONE en Español, Kevin admite que varias de las experiencias plasmadas en las letras vienen de hechos reales, y no podía ser de otra forma. Las canciones, teñidas de nostalgia y resignación, ofrecen un viaje emocional que resuena con cualquiera que haya experimentado el duelo del desamor. Sin caer en lo predecible, Kevin logra que cada tema de Ultra Sodade sea único, entrelazando el dolor con la belleza. Su melodía tiene una calidad tan destacada que podría competir con cualquier superestrella del pop
El título del álbum, Ultra Sodade, surge de la palabra “sodade”, un término criollo caboverdiano que se traduce como “añoranza” o “nostalgia profunda”. Kevin descubrió el concepto a través de la canción Sodade de Cesária Évora, y quedó fascinado por la fuerza emocional que transmitía. La adición de “Ultra” no fue casualidad; según el propio Kaarl, el disco encapsula un sentimiento de nostalgia llevado al extremo, un viaje sonoro que sumerge al escucha en un mar de recuerdos y emociones difíciles de soltar.
La producción estuvo en manos de su hermano Bryan Kaarl, quien, a pesar de reconocer su inexperiencia e inseguridad en algunos momentos, logró estar a la altura de los grandes productores. Juntos han construido un paisaje musical donde el folk sigue siendo la base, pero ahora con pinceladas de dream pop que recuerdan a la calidez onírica de Beach House, una de las influencias más queridas por Kevin, como lo menciona en su artículo de portada de ROLLING STONE en Español. Los sintetizadores y texturas envolventes se suman a la instrumentación acústica, generando un equilibrio perfecto entre lo orgánico y lo etéreo. Es un sonido que demuestra que el género puede evolucionar sin perder su autenticidad, y que Kevin Kaarl no teme explorar nuevos matices en su música.
Más allá de su sonido, Ultra Sodade brilla por la madurez emocional con la que Kevin aborda el desamor. A lo largo de los años, ha crecido no solo como músico, sino también como narrador de emociones universales. Su forma de escribir es sutil pero poderosa, logrando que cada verso toque fibras profundas sin necesidad de grandes artificios. Esta habilidad se refleja en canciones que, sin importar cuántas veces se escuchen, siguen encontrando nuevas maneras de conmover.
Entre los momentos más sorprendentes del disco, destaca la colaboración con Nsqk, que tiene el mismo título que el material. Kevin admite que es la primera vez que escribe una canción para alguien, y en este caso la pensó desde el inicio para el regiomontano. A pesar de que sus universos musicales no son del todo parecidos, Kevin nos muestra una nueva faceta de Nsqk, quien demuestra su versatilidad acercándose al sonido de Kevin con un tono un poco más agudo del que le conocemos. “Al menos según yo, es la primera vez que Nsqk canta con un tono un poco más alto. Le quedó chido, la neta, se la rifó el homie”, dijo Kevin.
A lo largo de cuatro discos, Kevin Kaarl ha demostrado un crecimiento constante, tanto en su sonido como en su narrativa. Ultra Sodade es la prueba de que su música sigue evolucionando y que su voz, lejos de estancarse, sigue encontrando nuevas maneras de emocionar. Con este álbum, no solo reafirma su lugar en la escena musical, sino que también deja claro que su capacidad para transformar el dolor en arte sigue intacta.

