“Me da mucha emoción. Para mí, Rolling Stone siempre fue una meta clara de hacia dónde quería ir. Me gusta que habla muy crudo sobre todo”, reflexiona Christian Nodal al ser el primer músico en aparecer dos veces en la portada de Rolling Stone en Español. Esta conversación, que sucede en un momento en que Nodal acapara los reflectores frecuentemente, no solo celebra su carrera, también explora la evolución de su última década, en la que ha redefinido el panorama de la música mexicana.
Nodal nació en Caborca, al norte de México, como parte de una familia profundamente ligada a la música. Desde niño estuvo rodeado de melodías norteñas e instrumentos que marcaban el ritmo de su entorno. Antes de cumplir los 10 años, ya había compuesto varias canciones, aunque sin grandes ambiciones. Sin embargo, su infancia no estuvo exenta de retos. Su madre enfrentaba una larga batalla contra la epilepsia, mientras que su padre llevaba sobre sus hombros la carga de sostener a la familia. En ese contexto, sus abuelos asumieron un papel central en su crianza y cuidado, convirtiéndose en figuras clave en su vida.

En su adolescencia, Nodal se mudó a Estados Unidos junto con sus padres y abuelos, lo que significó un cambio drástico en su entorno. Fue un periodo difícil, marcado por momentos como llegar de la escuela con la incertidumbre de encontrar a su madre convulsionando. La música se convirtió en su refugio frente a las adversidades. Pasaba largas horas junto a su abuela, quien lo acercó a una iglesia mormona. En ese espacio experimentó de primera mano cómo la música podía sanar, un sentimiento que lo conectó con una dimensión espiritual. Crecer en una zona peligrosa lo llevó a crear un mundo propio desde niño, un acto de imaginación que lo protegió de un entorno hostil.
La música siempre fue el corazón de su hogar. Su familia, mayoritariamente dedicada a la banda y los instrumentos en vivo, lo rodeó de enseñanzas y tradiciones musicales. Su tío formaba parte de la sinfónica de la universidad de Caborca, y su madre, amante de los ritmos norteños y la música clásica, impartía clases de canto y solfeo. En ese ambiente, Nodal aprendió a valorar la riqueza de las melodías y los instrumentos, creyendo que la música era una experiencia común para todas las familias. Con el tiempo, entendió que este entorno era un regalo especial, una conexión única con su talento y con lo divino.
‘Adiós, amor’ y otras populares canciones lo catapultaron al estrellato. El mexicano es parte de esa generación de artistas en el regional mexicano que llegaron a tirar barreras cuando el género era muy cerrado sónica y estilísticamente. Nodal y un puñado de otros artistas revolucionaron las formas y la manera en que los artistas de música mexicana se desenvolvían, dejando el camino claro para que otros, como Natanael Cano o Peso Pluma, llevaran el género a dimensiones internacionales que antes no se pensaban posibles.

Pero el éxito y la visibilidad que ha generado el sonorense no han llegado fácilmente, han abundado los desafíos. Nodal ha conocido la fama y toda la exposición que viene con ella. Ha sido testigo de los retos que enfrenta una persona tan popular. Obviamente, él no está exento de errores y del escrutinio del público ante cada decisión, incluso personal y privada. “Al final del día creo que no más queda reírse y voltear para atrás”, dice Nodal, quien asegura que ahora se enfoca en sus metas e intenta ignorar lo que se dice afuera.
Hoy se encuentra en donde quiere estar musicalmente, haciendo el que describe como “un álbum que siempre soñó”. Actualmente se prepara para lanzar la segunda parte de PA’L CORA, un EP que lanzó el año anterior, cuyas canciones tuvieron mucho éxito, entre ellas una colaboración con Peso Pluma.
En esta ocasión, Christian habla con Rolling Stone en Español sobre lo que siente de haber cumplido sus sueños, de las metas que siguen, de su éxito y permanencia, entre muchas otras cosas.
¿Qué sientes de ser el primer músico de estar por segunda vez en la portada de Rolling Stone en Español?
Me da mucha emoción. Para mí, Rolling Stone siempre fue una meta clara de hacia dónde quería ir. Me gusta que habla muy crudo sobre todo.
La anterior vez que apareciste fue en 2022. ¿Qué tanto crees que has evolucionado como artista y persona en estos tres años?
Estamos en constante crecimiento, tanto como ser humano, músico, artista, creativo… Me ha tocado atravesar por muchas cosas, personales y artísticas. Musicalmente creo que he tenido la dicha de colaborar con todos los artistas que tenía en el bucketlist. También fusionarme con otros géneros y evolucionar la música mexicana.
¿Qué se siente decir que ya completaste un bucketlist? ¿Es una realización difícil?
No, de hecho, es muy liberador. Ya el límite es el cielo. Creo que todos tenemos muchas metas por cumplir y, cuando se hace la lista de todo eso, vienen nuevos retos y nuevas ilusiones. A mí me emociona y me reta a seguir adelante.
Claramente, has experimentado el éxito desde sus diferentes caras. Obviamente, una parte bonita, pero también grandes retos. En estos años, ¿cómo ha cambiado tu percepción del éxito?
No creo que mucho. Para mí, el éxito siempre es irse a dormir tranquilo a la camita y que las cosas que nos llenan de ilusión y nos motivan a levantarnos día con día estén funcionando. Sigue siendo por ahí, el estar feliz con lo que uno hace y el amor que da y recibe. Estar con la mente en paz y tranquilo.


Alguna vez mencionaste que te diste cuenta de que artistas que tú admirabas tenían un éxito vacío, que era más apariencia. ¿Cómo describirías esa parte del éxito más vacía?
Me refería a que había mucha gente que ya no sentía nada con la música, que era más bien por seguir haciendo dinero y números. Obviamente, como estaba en crecimiento, chocaba con la idea, pero actualmente respeto todo. Este es un trabajo y cada quien hace el arte y su vida como quiera.
¿Alguna vez has lidiado con eso? ¿Desencantarte con la parte de la música o cuestionarla de alguna manera?
Jamás, mi señor. Yo sigo aquí. Ahorita estoy componiendo con diferentes artistas para sacar nuevo álbum. Yo estoy muy agradecido con lo que ha hecho la música por mi vida, en mi persona. Me salvó la vida y me ha dado un motivo para salir adelante. Vivo enamorado día con día de la música.
¿Cómo es ahora tu relación con temas como ‘Adiós amor’, y con esas canciones que representan una parte tan importante de tu desarrollo y crecimiento?
Son como joyitas. Son joyitas que forman parte de mi historia, de mi presente, todavía. ‘Adiós amor’ y diferentes canciones fueron las que me abrieron las puertas para entrar a diferentes países. Pasaron muchas locuras. Me acuerdo del Mundial cuando estaban como locos en toda la nación mexicana coreando ‘Adiós amor’ en vez de ‘Cielito lindo’. Era muy loco y muy bonito. Eso me abrió las puertas en diferentes países y a muchos corazones. Yo la guardo con mucho cariño, la recuerdo con mucho amor.
¿Es importante para ti tener el reconocimiento como un artista que refrescó o que revitalizó la música mexicana?
Creo que ya no lo es. Al principio para mí era muy importante. Las luchas con las que yo me enfrentaba eran un constante cambio en el regional mexicano antes de que existieran todos los grupos y solistas que están ahorita. La mentalidad en el regional era supercerrada, hablando de joyería, tatuajes, vestimenta o simplemente en cómo se expresaba el público del artista. Todo estaba muy cerrado. Entonces a mí sí me importaba mucho pelear por esa bandera del cambio y de la revolución, de seguir fusionando e intentar mezclar diferentes géneros, hacer duetos con artistas que no son de nuestro mismo género. Para mí era superimportante, y creo que se cumplió la misión, realmente quien quiera reconocerlo, pues bien y el que no quiera reconocerlo, pues también. Yo vivo feliz con el proceso que me tocó. De ver cómo escaló para lo global.
“Mi motivación es hacer la música más chingona que pueda hacer, mover a mis fans, prenderlos y que siga existiendo esa emoción de que nunca saben qué es lo que voy a sacar”.
El panorama ha cambiado muchísimo en estos años desde que tú surgiste como gran exponente, ¿qué opinas de la actualidad del regional mexicano? ¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta?
A mí siempre me han gustado los colores, diciendo que hay tantos matices diferentes, y hay tantos artistas que dan para gustos diferentes. Me gusta que exista la variedad. Me encanta la idea de que ya no nomás sea un niño soñando con cantar banda o mariachi, sino que ya descubrió que con su guitarra puede hacer un desmadre. Ahí tenemos al compita Peso, al Nata, al Junior H. Hay un montón de artistas y, por así decirlo, es mucho más accesible empezar soñando con una guitarra y juntarte con tus compas a hacer música, que algo tan elaborado como una agrupación ya sea de mariachi, de banda, lo que sea… En la actualidad, el límite es el cielo y todo está en la creatividad. En cuanto a calidad de voz, eso ya pasó un segundo término, es realmente conectar con la música y con el estilo de vida.
Al final, que haya variedad o diversidad siempre es algo bueno, va a haber más para todos. Eso es algo muy importante que tiene la música mexicana, que literalmente conecta muy profundo con el oyente. ¿Cómo lo has vivido desde tu perspectiva?
Sí, mil por ciento. Estamos hablando de uno de los géneros más viejos que existen, como empezó la banda, como empezó el mariachi, como empezó todo. Lo tenemos bien arraigado a nosotros como mexicanos. Pueden llegar diferentes géneros, como ha llegado el reggaetón, como ha llegado el pop, como ha llegado el rock y todo, pero el regional mexicano nunca ha salido de casa. En cualquier celebración, ahí nos acompaña y nos ha acompañado en los momentos difíciles y en los momentos bonitos. Siempre la narrativa y la letra vienen desde el corazón.
¿Qué tan frecuentemente visitas la música de figuras importantes como Ariel Camacho, Vicente Fernández, Juan Gabriel, etcétera? ¿Los mantienes muy presentes en tu vida?
Fíjate que los escucho constantemente, pues mis borracheras son con todos ellos, pero, aunque no los escuchara en mi día a día, creo que ya la identidad mía se formó con base en todo lo que construyeron los que estaban antes de mí. Como dicen, estamos parados en hombros de gigantes, y creo yo que tengo bien arraigado eso de diferentes artistas como Ariel Camacho, Sergio Vega, Valentín Elizalde, Joan Sebastian, Juan Gabriel. Creo que todos ellos han dejado un poco de lo bonito que tenía su música o su carrera.
Alcanzaste un récord histórico el año pasado de oyentes mensuales, ¿qué significan esos números para ti en este punto de tu carrera? ¿Van perdiendo o ganando importancia con el tiempo?
Como yo lo veo, y puedo estar muy equivocado, la verdad, a mí, obviamente las noticias buenas siempre se reciben con el corazón alegre, pero ya hablando de números, en mi mente es más cómo mantenerme. Ese es mi reto más grande. Yo ya entendí, yo ya pasé por estar en los primeros lugares, y mi reto es mantener mi calidad musical, seguir explorando, seguir innovando. Si tiene buen resultado, pues superfeliz y si no, pues no pasa nada. Creo que la carrera no se trata de quién llega más rápido, esta carrera se trata de ser lento, con pasos sólidos y sentirse orgulloso con el arte. Yo así lo tomo, los números. Una buena noticia siempre cae bien, pero si no hubiera buenas noticias como esa, pues no pasa nada, para eso estamos en el camino, y seguir haciendo música de corazón.
Pero no es algo que te preocupe mucho, estar viendo los números…
Es que yo empecé cuando Spotify ni existía, cuando no existía nada de eso, cuando cantaba por 20 pesos o 50 pesos. No existían plataformas, era amor al arte, amor a la música, y lo bonito que se pasa cantando.
Cuando dices la palabra ‘mantenerme’, ¿qué es lo que quieres mantener?
Mantener mi calidad musical. Es que ya he hecho varios temas que la han rompido [sic], simplemente es mantener mi calidad y seguir explorando, seguir impactando con música, tratar de seguir asombrando a la gente con mi música.

En la historia de portada anterior, cuando te preguntamos de tu historia, dices que “creciste entre la música y Dios”. ¿Qué tan importante ha sido la espiritualidad en tu camino como artista?
Uy, por el lado espiritual yo creo que me falta todavía un buen… pero siempre fue muy de la mano de Dios. Creo mucho en los rezos de mi familia, en los rezos de mi bisabuela, en lo que me inculcaron en la casa. Creo yo que la música es como la fe, sabes que está ahí, solamente hay que buscarla y tratar de hacerlo todo con amor, con pasión y con buenas intenciones y ahí está.
¿Cómo te sientes de mostrarle al mundo esta segunda parte de PA’L CORA?
Pues muy feliz, este álbum lo trabajé alrededor de enero y febrero del año pasado. Ya me moría de que saliera a la luz, desde videos hasta música. Este álbum, como dice, es PA’L CORA. Realmente lo hice desde mis entrañas, desde mis sentimientos, y desde mi gusto también. Es mucha mezcla de música, mucha mezcla de artistas, también. Me da gusto que ya vaya a poder ver la luz.
¿Por qué decides sacarlo en dos partes?
Creo que era porque todavía no tenía lista la segunda parte. Le faltaba masterizar o detalles. Eran más que nada detalles que por otra cosa. Terminé de pulir la primera parte, y como tenía shows y muy poco tiempo, decidí tomarlo con espacio para que salieran mejor las cosas.
Has dicho que llevabas soñando con hacer este disco mucho tiempo. ¿Cómo lo tenías pensado? ¿Qué soñabas?
Literal lo que soñé fue lo que hice. Me fui para el otro lado del mundo, a Francia. Estuve en el estudio Miraval, que es un estudio que compró el señor Brad Pitt con Angelina Jolie. Habían pasado grandes artistas por ahí y lo remodelaron. La experiencia fue increíble, con todos mis músicos. Nunca había hecho un disco con mis músicos presentes, desde la composición. Hice un documental. En verdad hice todo lo que quería. Grabé los videos con el señor Carlos Pérez, que es un gran director. Toda mi vida quise grabar con él. Entonces, cumplí todas las misiones que tenía pendientes con este álbum.
¿Y cómo es eso? Me imagino que estar en un cuarto donde grabaron artistas como Pink Floyd ha de ser muy poderoso. ¿Sí afecta esa vibra el proceso?
No, hombre, no lo afecta. Te lo puedo decir como creativo, no importa qué tan bueno o malo seas, uno como creativo siempre tiene la expectativa de que su canción transmita. Nadie tiene algo certero. No es como que entres al estudio y sepas que tienes algo seguro. Todo se trata de vibra, de energía y es justo eso lo que se recibe. Yo creo que pensaba en cómo los artistas llegaban ahí con todas las ganas de romperla y cambiar el juego y que su música llegara a los corazones de todos. Esa fue la energía con la que me arropé para este álbum.
Temáticamente, ¿cómo ligas las dos partes? ¿Cuál es el concepto general?
PA’L CORA yo lo hice porque todos andamos con el corazoncito roto o enamorados o con ganas de bailar o tomar, y PA’L CORA cumple con todos esos requisitos. Trae muchos matices, trae muchos ritmos, diferentes temáticas también. El concepto en sí bien viene desde esa parte, desde puros temas para el corazón.
El amor y el desamor están muy presentes en tu música. ¿Cómo asumes esos dos conceptos en las canciones o qué tanto ha cambiado este proceso con el tiempo?
Lo apasionado siempre forma parte de mi identidad como artista, como músico, como todo, como persona, y lo tomo con mucho amor, mucho cariño y con mucho respeto. Al hacer una pieza que hable desde el corazón, estás mostrando totalmente una vulnerabilidad y fragilidad; trato hacerlo de manera que todo el mundo lo pueda sentir y lo pueda palpar.


Hablando de colaboraciones, como era de esperarse, ‘La intención’ tuvo un éxito brutal. ¿Cómo viviste eso de trabajar con Peso Pluma y el recibimiento que tuvo?
Trabajar con Hassan fue algo muy bonito. Yo lo quiero mucho. Lo respeto y lo admiro mucho. Creo que hay muchos sentimientos mutuos ahí. Cuando compuse la canción de ‘La intención’, obviamente me brincó para hacerla con Peso. Se la mandé, hubo como unos tres meses para que sucediera, en lo que se montaba a grabar y todo. Yo fui a su concierto, me empapé un poco de lo que él representaba y eso me ayudó mucho también para ayudar en la dirección del video. Para mí fue una experiencia muy chingona, también. Hacer música con los nuevos, pues significa cosas muy bonitas también.
Como en la primera también experimentaste con géneros interesantes, también vienen en esta segunda parte: Nunca Jamás con el rock agropecuario, y la parte del rap con Snow Tha Product… ¿Qué me puedes decir de las colaboraciones?
Pues que son puros compas. A Snow la quiero muchísimo, la admiro y la respeto mucho. Con mi compadre Omar, que es el vocalista de Nunca Jamás, hemos compartido muchos momentos muy bonitos. Me los llevé de gira. A pesar de que sea tan diferente la música, las dos se mezclan bien. Con el Jonaz, yo me acuerdo de la canción de “45 grados y un chingo de cerveza”. Era de mis canciones favoritas y yo tenía muchas ganas de hacer algo así. Cuando conocí a Jonaz fue muy impresionante. El cabrón tiene como cuatro bandas diferentes y con todas hace cosas bien peculiares y extrañas. Es un loco de la música. En el video de ‘Noreste caliente’ andaban encapuchados de la cara, no se les ve nada. Entonces no sabía quién iba a llegar y cómo lo llevó mi compa Omar. Fue toda madre, es un personaje, es muy buen tipo y le encanta la música. Pudimos compartir buenos momentos.
También he tenido el placer de entrevistarlo alguna vez, y es un gran sujeto.
Le saca plática hasta a las piedras ese cabrón.
Mencionaste que con PA’L CORA te desquitaste de inquietudes creativas. ¿A qué te referías?
Por ejemplo, quería hacer una canción en piano. No había tenido tiempo de experimentar. La libertad creativa, el límite era el cielo y yo me dejé llevar con mucha pasión y mucha emoción. También era el sentimiento de estar del otro lado del mundo y ver hasta dónde puede llevarte la música, es algo muy bonito. Creativamente me sentí que podía hacer y deshacer, y eso fue lo que hice.
Eso acaba trayendo lecciones, te acabas formando mucho más como artista para el futuro, me imagino.
Sí, es que cada álbum representa una temporada de la vida, de cómo percibes y de cómo sientes las cosas, y siempre van cambiando. Cada álbum es diferente, por eso son joyitas. Cada uno tiene su cosita que te vuelve loco o que te remonta a momentos y recuerdos. Este álbum me va a recordar mucho a eso, a la experiencia de estar del otro lado del mundo con mis músicos, pasando buenos momentos, y de que de vez en cuando me puedo dar la libertad de hacer un disco que no sea comercial y que sea para el corazón.
Hablando de un panorama más general de tu momento como artista, ¿qué percepción falsa o qué idea errónea crees que tiene el público sobre ti?
No, hombre, para saber está cabrón, porque se hablan tantas cosas y dicen tantas cosas… Al final del día, creo que nomás queda reírse, y voltear para atrás, pues ni para agarrar vuelo. En esta temporada me estoy enfocando en mis metas, en mis fans, en lo que importa. Hay muchas teorías, hay muchas conspiraciones, hay muchas chingaderas, y la verdad ni sé qué decir.
Me imagino que luego es complicado ser un personaje tan público, pero ¿cómo te mantienes enfocado en el arte?
Pues sí, pero eso es lo que te hace legendario, también. La verdad, es algo complejo, pero es muy sencillo cuando lo haces de corazón. Mi motivación es hacer la música más chingona que pueda hacer, mover a mis fans, sorprenderlos y que siga existiendo esa emoción de que mis fans nunca saben qué es lo que voy a sacar, nunca saben por dónde me voy a ir. Cada álbum va cambiando todo el rollo. Entonces por ahí va mi motivación. Creo yo que no impacta lo que se habla fuera cuando hay algo dentro muy sólido de ti.

Dejando un poco de lado la parte del arte, hablando de la industria, ¿qué has aprendido en estos años? ¿Has vivido decepciones o lecciones?
Claro, sí, yo creo que no se llega a un buen lugar en la vida, hablando en cuanto a la industria, sin haber recorrido, sin que te hayan fallado, sin que haya traiciones, sin que haya malos entendidos. A mí me han pasado diferentes cosas y yo sigo ahí en la lucha, legalmente, también. Cada quien luchando por lo suyo. Creo yo que es también otro lado que tiene la parte de ser artista, uno nunca se imagina, uno cree que nomás es meterse en el estudio, cantar lo que salga del corazón, y ya está. Uno se tiene que poner las pilas, investigar e informarse más, y si no, pues, tiene que pagar las consecuencias. Entonces ahí estamos en eso. Actualmente me siento muy feliz en cuanto a mi posición y lugar en la industria. Tengo el poder de mi música, tengo el poder de mi imagen. Tengo el poder de hacer lo que yo quiero cuando quiero.
Has mencionado que uno de tus mayores errores ha sido no escuchar a gente con más experiencia. ¿Qué consejos te habría gustado escuchar o seguir?
Yo me acuerdo mucho de Ana Bárbara, existe una amistad muy bonita y existe un cariño bastante bonito también. Ella lleva muchos años en regional y siempre me decía: ‘Ten cuidado. Ten cuidado con esto, ten cuidado con lo otro. Te lo juro que tienes una carrera muy bonita. Por favor, cuídate más con esto’. Siento que ella me decía esas cosas y yo decía: ‘Pero, ¿por qué me lo dirá? ¿Será algo negativo? ¿De dónde viene?’. Y pues venía meramente desde el amor, y uno piensa que nunca le van a pasar las cosas hasta que sí pasan. Eran cuestiones así, que todo mundo siempre me ha dado consejos desde el amor, y he tomado lo que he podido.
Claro, son lecciones que no hay manera de aprender si no las vives.
Claro, es como si te cuentan que allá está la pared, pero si no agarras el carrito y te estrellas, dices: ‘Ah, OK, ya me di cuenta de que aquí está la pared’.
¿Cómo percibes esa conexión tan especial con tus fans?
Mis fanáticos no solo son fanáticos, son lunáticos. Son otra cosa. Amo mucho mi relación y mi vínculo con mis fans. Creo que es algo muy sólido, porque me han visto crecer desde chiquito, desde que empecé a mis 17 años. Ellos me llevaron al lugar donde estoy ahorita, y me han puesto en un pedestal. Es algo que yo les agradezco siempre, desde lo más profundo del corazón. Así se vive en los shows. Creo que son personas bastante apasionadas, emocionales y sensibles. Hay una conexión muy bonita y muy poderosa que se ha formado por la música y también porque han crecido conmigo.
Para cerrar, más allá del lanzamiento del EP, ¿qué es lo que más te causa emoción o ilusión en este 2025?
Ahora mismo estoy en un camping armando mi nuevo álbum y me emociona mucho que ya va a ver la luz PA’L CORA, pero también que se cierra ese ciclo y comienza otra nueva temporada, otra nueva era, otro nuevo álbum. Te lo comparto, personalmente, es muy bonito porque tengo como dos años entrando al estudio sabiendo qué quiero y haciendo música para mí. Si les gusta a los demás, pues está todo bien, pero esta vez, siento que es diferente. No sé para dónde voy a ir, ni sé lo que voy a hacer, pero sé que va a venir con una energía muy fuerte y sólida de lo genuino. Tenía mucho tiempo sin entrar a un lugar sin saber qué hacer. Siento que todo va a salir muy genuino, y también tengo muchas ganas de trabajar con mis compañeros de mi género y volver a hacer temas muy regionales, que es lo que les fascina a los fans.
También es interesante eso, entrar con la hoja en blanco, a ver qué pasa.
A ver qué sale, sí. Así fue como empecé eso, fue lo primero que hice. Simplemente haciendo música para el corazón, bien regional. Todo eso se ha guardado ahí. Ya tuve la oportunidad de desquitarme con Forajido y PA’L CORA, siento que quiero retomar esa vuelta.


