Gael García Bernal y Diego Luna estrenan ´La Máquina’: “Este proyecto nació en la época de ‘Y tu mamá también'”

En una entrevista exclusiva con ROLLING STONE, los mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna revelan la historia por detrás de 'La máquina', la serie que se estrena el miércoles 9 en Disney+

Por  DIEGO BRODERSEN

octubre 5, 2024

Gael personifica a un exitoso boxeador en retirada.

GENTILEZA DISNEY +

Le dicen “La máquina”, uno de esos apodos típicos del boxeo, pero la edad y los golpes han hecho mella en varios de sus engranajes vitales. Sin embargo, el boxeador aguanta, como hace todo pugilista cuando está arriba del ring, intentando que el nocaut nunca llegue, sumando puntos asalto a asalto, trompada a trompada. Desde el ring side el manager observa atentamente, calculando quizás cuántas batallas quedan aún por delante. La historia es familiar y el cine –de forma más o menos realista, más o menos fantasiosa– la ha hecho propia en decenas de oportunidades. Al fin y al cabo, el boxeo es uno de los deportes más cinematográficos que existen. El drama del ring se traslada al mundo real y viceversa, lección que los relatos boxísticos han aprovechado con diversos resultados a lo largo de la historia. La Máquina, la nueva miniserie producida y protagonizada por los mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna, se suma a esa extensa y fructífera tradición narrativa con la historia de un luchador de peso pluma (Esteban, la “máquina” del título, desde luego) y su eterno representante, Andy, personaje encarnado por Luna con prótesis y maquillaje a tono. Los seis capítulos llevan la firma como realizador de Gabriel Ripstein, el hijo del gran cineasta mexicano Arturo Ripstein, otro elemento de alcurnia en la producción que podrá verse en su totalidad en la plataforma Disney+ a partir del 9 de octubre.

Fuera de las cámaras y del ring, la historia es bien conocida: los bebes Gael y Diego, nacidos apenas con un año de diferencia, se conocieron cuando sus padres salieron a pasearlos en cochecito. Ya adolescentes, volvieron a coincidir y a la amistad se le sumaron luego los primeros trabajos en conjunto: la serie televisiva El abuelo y yo (1992) y, en 2001, el largometraje consagratorio Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón. A partir de ese momento, aunque desde luego cada uno tendría su propia filmografía independiente, serían inseparables. La comparación con la carrera de Matt Damon y sus amigos de juventud y madurez Casey y Ben Aflleck, quienes también han colaborado delante y detrás de las cámaras como coguionistas y coproductores, tiene para García Bernal una diferencia. “En nuestro caso es mejor. Es mejor porque nosotros nos conocemos desde hace más tiempo que ellos, casi desde el nacimiento”. La Máquina es entonces un peldaño más en una escalera audiovisual que seguramente volverá a reunirlos. “Hemos hecho muchas cosas juntos, tenemos una compañía, producimos, tenemos un festival”, recopila mentalmente Luna en una entrevista en conjunto exclusiva para ROLLING STONE, “pero esta era una oportunidad de volver a hacer un proyecto sobre dos personajes y una historia que permiten reflexionar sobre la hermandad, la amistad, desde la perspectiva de la edad que ambos tenemos ahora”.

Gael y Diego, amigos desde siempre.

En la pantalla, Andy, un hombre adicto al bótox, las camas solares y la vida lujosa, intenta arreglar la última pelea de su amigo Esteban. Las cosas no vienen demasiado bien últimamente y, entre varios encuentros con su madre, una mujer sobreprotectora y ciertamente entrometida, los llamados y reuniones para dar la última trompada tienen sus frutos. “La máquina”, en tanto, sigue luchando contra varias adicciones y una preocupante tendencia a sufrir de alucinaciones, mientras intenta mantener algo parecido a una relación con su ex esposa y sus pequeños hijos. Más allá del drama deportivo y humano, La Máquina no está exenta de humor, en particular a la hora de retratar el día a día de sus protagonistas, por momentos grotescos, en otros un poco patéticos, pero siempre resistentes. Luna recuerda que el proyecto comenzó a gestarse “hace mucho. Data de cuando hicimos Y tu mamá también, creo. La idea es siempre la de seguir poniéndonos en esta situación que disfrutamos tanto y de la cual nacen cosas dinámicas y muy interesantes. Y que, sobre todo, nos permite hacer algo que sólo nos pertenece a Gael y a mí, a la relación que tenemos. Estos personajes se conocen, como nosotros, desde muy chiquillos, y a pesar de que viven en un contexto muy diferente, y de que se cuenta un cuento que no tiene nada que ver con el nuestro, sí nos permite hacer paralelos sobre nuestra relación. Además es un proyecto hecho con un equipo que ha sido familia, con quienes llevamos trabajando mucho tiempo”.

Diego Luna encarna a un representante adicto al bótox.

Para García Bernal la historia de la serie podría resumirse como “una anti fábula del boxeo, que es de los pocos deportes para el cual México es muy bueno. Además, hay toda una cultura en torno al box muy importante y heterogénea; hay muchos mundos del boxeo en México. Y esta anti fábula trata sobre qué pasa cuando, desde la cúspide del éxito –desde la jaula del éxito, de alguna manera– las personas que están allí tienen que despedirse, dejarlo ir. Acabar con la carrera. Que es algo muy difícil, porque se manifiesta esa dicotomía que sucede en todos los deportes: cuando los deportistas de elite están por retirarse es cuando mejor saben hacerlo, cuando ya entienden cómo funciona y cuando mejor la están pasando. Pero el cuerpo ya no les da, entonces se da esa cosa rara de que piensan que la vida es como el deporte que dominan, y no es así. Ejemplos hay muchísimos en todos los deportes. En Argentina, con el futbol, hay millones de ejemplos parecidos”.

“La máquina” cae en el ring y, desde el suelo, ve apagarse las luces sobre el final de su carrera. Lo sabe: la edad no permite mucho más juego. Pero queda una pelea más, la revancha, y cuando todo parece felizmente encaminado surge del placar el secreto mejor guardado de su amigo. Ahí las cosas comienzan a ponerse chingonas, y la clásica estructura de ascensos, caídas y redenciones vuelve a cargarse de baterías. “Creo que más que en la historia del cine nos inspiramos en la historia misma del boxeo”, afirma Luna enfáticamente. “En 2007 dirigí un documental sobre el boxeador mexicano Julio César Chávez, que Gael produjo, una de las primeras cosas que hicimos en nuestra compañía. Eso nos dio una cercanía muy grande no sólo con el campeón sino con su universo, su equipo y las relaciones personales y familiares. Fue además una suerte de viaje al pasado, porque crecimos viendo a Julio César, nos tocaron sus años de campeón, su récord de más peleas invictas. El mexicano llegaba a pelear a Las Vegas y nuestro país se paraba. También la comunidad latina en los Estados Unidos. Era un fenómeno social brutal, realmente. Así que La máquina es otra manera de acercarse no sólo a los boxeadores mexicanos sino a todos los latinoamericanos que se transforman en referentes. Desde luego, también se puede hacer un paralelo con nuestra industria, la audiovisual, que está llena de luchadores y también de zánganos que rodean a las figuras. No te voy a decir quiénes fueron los referentes para crear a Andy, porque sería balconear a mucha gente”.

Gael, sobre el ring.

Para preparar su personaje, García Bernal entrenó físicamente con profesionales del boxeo. “Me encantó morder un poco de este mundo que me apasiona, ya que además lo practico regularmente como una forma de ejercicio. Para la ficción hay que parecer un boxeador de verdad, y no se trata sólo de lo físico. Es la geografía, el ‘paradito’ del boxeador. Así que entrenamos con mucha disciplina”. Su compinche acota, a modo de despedida, que “después de toda esta experiencia puedo decir que este proyecto es tan nuestro como de Gabriel Ripstein, que lo hizo suyo desde el primer momento. Hay una forma hoy de hacer este tipo de proyectos que nosotros decidimos ignorar. Dijimos ‘vamos a hacer una película larga dividida en episodios’. Y así nos comprometimos, paso a paso, no trabajando a cinco pistas. Como en el cine. Y creo que lo logramos, luego de muchas noches de insomnio”.