25 canciones para dejar de odiar a The Beatles y amar a George Martin

The Beatles revolucionaron la música de manera definitiva. ¿Un cliché? Claro que lo es. Pero sólo lo es porque es verdadero. Y un cliché es la única forma que existe para explicar algo tan sobrecogedor y apabullante como la influencia de The Beatles en la cultura del siglo XX

Por  ROLLING STONE

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Capitol Records

EXTRAÍDO DE RS155, ABRIL 2016

Aunque también existe una versión alternativa: John Lennon hizo un pacto con el diablo el 27 de diciembre de 1960 para concederle 20 años de fama, fortuna y convertirlo en una leyenda musical más grande que Elvis. 

Sea cual sea la causa, para mucha gente siguen siendo sobrevalorados, sobreexpuestos, sobreescuchados… han oído hablar tanto sobre la supuesta genialidad de Lennon, McCartney, Harrison y Starr que les parecen aburridos y anticuados. La única razón que encuentro para explicar esto es que, lamentablemente, la mayoría de las personas sólo han estado expuestas a lo más comercial e identificable de su catálogo, a escuchar una y otra vez las mismas canciones de siempre… en las mismas estaciones y con los mismos conductores aburridos de siempre.

The Beatles, en poco más de siete años, compusieron alrededor de 250 canciones. La siguiente lista es para invitarlos a escuchar algunas joyas con oídos nuevos. Aquí no van a descubrir ni un sólo sencillo, nada sacado de ningún álbum recopilatorio, ningún greatest hit… sólo música de excepción.

Como ocurrió en 1987 cuando se lanzaron las primeras ediciones en CD, las restauraciones del catálogo de The Beatles en 2009 revelan colores vibrantes y enérgicos trazos de una paleta pictórica sólo vista en los grandes maestros. Escuchar otra vez al cuarteto nos recuerda que su música es mucho más profunda e interesante de lo que nunca necesitó ser. La alquimia entre John, Paul, George y Ringo como intérpretes, así como entre Lennon & McCartney como compositores (y todos ellos junto a George Martin), fue única e irrepetible. Aunque John descalificó de manera grosera la aportación de Martin en la entrevista concedida a Jann S. Wenner para Rolling Stone en 1971 convertida luego en libro bajo el título Lennon Remembers: “Bueno… George Martin… No sé. Verás, algunos de nuestros álbumes como el álbum doble (The White Album), realmente George Martin no los produjo. Desconozco si era lo que siempre pasaba, pero no lo hizo… Así que más allá de los primeros días, no trabajé nada (con Martin). Todo los hice solo”.

Sin embargo, más allá de la megalomanía del llamado “Mártir del rock”, la realidad es que sin Martin no se podría entender la música del cuarteto y tal vez, mucha de la realizada durante los últimos 50 años. La influencia definitiva de Sir George en la génesis de un catálogo musical que inauguró géneros y dio forma definitiva a una nueva forma de arte conocida simplemente como “rock” es inocultable. George Martin venía de una tradición más británica que el rock & roll: La música en sí misma. Nacido en 1926 bajo el signo de capricornio, había entrado a la prestigiada Guildhall School Of Music con la intención de convertirse en “el siguiente Rachmaninov” y concluyó sus estudios de oboe. Hasta 1961 se destacó, gracias a un prodigioso oído, al producir discos de música sinfónica, jazz y comedia. Entre los artistas que conformaron su primer catálogo destacaron Sir Malcolm Sargent, Sir Adrian Boult, Peter Ustinov, The Goons, Cleo Line, The Temperance Seven, Stan Getz, Shiley Bassey, Peter Sellers y Sophia Loren.   


Su carrera dentro de lo que entonces se llamaba “industria juvenil” partió de la mano de The Beatles, a los que escuchó por vez primera en su vida gracias al acetato que el cuarteto había grabado en su audición para la compañía Decca y que las más importantes casas de grabación de Liverpool habían rechazado sin pestañar. La primera canción que John, George, Paul y Pete interpretaron frente a él fue “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez, el 6 de junio de 1962.

Se ha hablado mucho de Martin como “El quinto Beatle”. También se ha calificado de tal manera a Stuart Sutcliffe, el locutor neoyorquino Murray “The K”, Neil Aspinall, Mal Evans, Brian Epstein y Billy Preston. Sin embargo, el papel de Martin es inalcanzable. Él mismo escribió al respecto en su autobiografía All You Need Is Ears: “Debo enfatizar que fue un esfuerzo en equipo. Sin mis instrumentos y partituras, muchos de los discos no hubieran sonado como lo hicieron. Desconozco si pudieron haber sonado mejor sin mí. No lo puedo decir. Esto no es modestia de mi parte, es un intento de proporcionar una imagen correcta de nuestra relación”.

Fue por decisión de Martin que Pete Best debió abandonar el cuarteto facilitando la llegada de Ringo Starr; sugirió que “Yesterday” se completara con un arreglo de cuerdas y cantada sólo por Paul; fue él quien tocó el piano eléctrico en “In My Life”, que al reproducirse a otra velocidad sonaba como un clavecín y con esto inauguraba el rock progresivo; fue idea de Martin crear un sonido sostenido sin cambiar de ritmo a lo largo de “Tomorrow Never Knows”, creando así la base de los loops de la música electrónica; añadió un arreglo de cuerdas a “Eleanor Rigby”; convirtió en realidad el sueño onírico de Lennon en “Strawberry Fields Forever”; descubrió el uso creativo de las cintas tocadas al revés; convirtió un montón de pedazos de cinta recortados al azar en un carnaval de luz en “Being For The Benefit Of Mr. Kite” y y fue responsable de la orquestación del que es considerado el disco más importante en la historia de la música: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

En la furia y la animadversión de la separación beatle, Sir George recibió también una porción de ingratitud: En uno de los desplantes característicos de un John Lennon desquiciado por la droga y la influencia de Yoko Ono, las cintas de lo que sería la obra final del cuarteto les fueron negadas para ofrecerlas a Phil Spector quien concluiría ese amargo disco titulado Let it Be. Su respuesta fue la de un caballero, en 1971 declaró: “No creo que Linda es un sustituto de John Lennon, como tampoco Yoko es un sustituto de Paul McCartney”.

Tras la disolución de The Beatles el productor que, ganando tres mil libras anuales producía ganancias de dos millones al año, demostró poseer una paleta sonora que superaba por mucho a la de otros músicos y lo demostró trabajando con artistas de lo más disímbolos de entre quienes destacan:

1970. Álbum epónimo de Seatrain.

1974. Apocalypse, de The Mahavishnu Orchestra. Considerado por el propio Martin como “uno de los mejores discos (que él) hizo”

1974. Holiday, de América con el éxito “Tin Man”.

1975. Blow by Blow, de Jeff Beck.

1980. No Place to Run, de UFO.

1980. All Shook Up, de Cheap Trick. El guitarrista Rick Nielsen llamó a Martin “el más brillante productor, músico y artista con el que he trabajado”.

1981. Time Exposure, de Little River Band.

1982. Quartet, de Ultravox. Martin aceptó producirlos porque su hija era fan de la banda.

1985. The Heart of the Matter,de Kenny Rogers.

1994. The Glory of Gershwin, un álbum tributo al cumpleaños 80 de Larry Adler con canciones compuestas por George & Ira Gershwin y cuyos interpretes incluían a Peter Gabriel, Chris De Burgh, Sting, Lisa Stansfield, Elton John, Carly Simon, Elvis Costello, Kate Bush, Oleta Adams, Sinéad O’Connor y Robert Palmer.

La última grabación producida por Martin fue un extraño cierre de círculo: en 1965 había orquestado un cuarteto de cuerdas para “Yesterday” cambiando para siempre el rostro del rock al convertirse en la primera canción sin guitarras de The Beatles; en el año 2006, para el álbum Love del espectáculo del Cirque Du Soleil, seleccionó para retirarse del negocio de la música un arreglo orquestal para el demo de “While My Guitar Gently Weeps” de Harrison que tanto él, como Lennon y McCartney habían rechazado de manera tajante. ¿Culpa? ¿deuda? ¿remordimiento?
Con su muerte, el eslabón final entre The Beatles y los guardianes del legado que nació en 1962 terminó para siempre. Todos: Brian Epstein, Neil Aspinall, Derek Taylor, Mal Evans, y ahora George Martin, se han ido. Sólo queda la música.

Cuando llegas a la cima, no hay otro lugar al que ir más que hacia abajo, pero ellos jamás descendieron. Permanecen inalcanzables, congelados en el tiempo, fabulosos… De entre todos los músicos e interpretes del siglo XX, resulta fácil predecir que la música de The Beatles vivirá para siempre.

1. “Baby It’s You”

Please, Please Me (1963)

Lennon odiaba su voz. Sin embargo, cuando se trataba de cantar sus covers favoritos, revelaba el genio de un intérprete nato. Esta canción, original del grupo femenino The Shirelles, está plagada de lugares comunes en lo temático, pero con la música de un grupo en pleno crecimiento es una joya deslumbrante.

2. “Tomorrow Never Knows»

Revolver (1966)

Se suponía que sería el año de su tercera película, pero mejor decidieron vacacionar tres meses. Al volver grabaron este caos sonoro sobre la desaparición de la consciencia mental y el triunfo, más allá de la muerte, del espíritu. Lennon quería que su voz sonara como la de un lama en la cima de una montaña, pero hicieron más que eso: Inventaron los loops de la música electrónica. 

3. “Getting Better»

Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band (1967)

Una de las colaboraciones reales entre Lennon/MCartney fue inspirada por un chiste contado por Jimmy Nicol –el reemplazo en la batería de Ringo– en 1964. Lennon aportó las frases sobre ser un joven furioso, abusivo y sarcástico golpeador de mujeres. Durante su grabación, The Beatles conocieron a los miembros de Pink Floyd que grababan, en el estudio de al lado, su debut.

4. “Two Of Us»

Let It Be (1970)

Con el título original de “Our Way Back Home” se cree que es una demostración de afecto entre Lennon/McCartney, sin embargo, la canción en realidad fue escrita por Paul para Linda Eastman. La producción de Phil Spector otorga un brillo particular a los tonos acústicos y la convierte en la última encarnación de John y Paul en su imitación de The Everly Brothers.

5. “Not a Second Time»


With The Beatles (1963)

Una canción revolucionaria en todos los sentidos; obra exclusiva de Lennon. Cargada de amargura con ritmos poco ortodoxos y la influencia lacrimógena de “The Miracles”, hicieron que un crítico la celebrara por sus “cadencias eólicas similares a las de Mahler”. En su última entrevista John dijo: “Nunca supe a qué se refería”.

6. “And Your Bird Can Sing»

Revolver (1966)

Grabada en dos sesiones maratónicas de 12 horas cada una, esta pequeña joya olvidada con evoluciones cromáticas de guitarra interpretadas por Harrison y McCartney aborda un tema amado por Lennon: Las limitaciones de la mente para comprender el proceso creativo o cómo volverse genio con una tableta de LSD. 

7. “I Want To Tell You»

Revolver (1966)

Si no el más talentoso como escritor, Harrison sí era el más reflexivo. Esta oscura canción, la última donde intentaba imitar el estilo Lennon/McCartney, ya mostraba una gravitación de toda la obra de George en términos de composición: La incapacidad de poder expresar con sólo palabras los sentimientos más íntimos.      

8. “Long, Long, Long»

The Beatles (White Album) (1968)

Este conmovedor canto de reconciliación con Dios es una de las mejores y menos valoradas canciones de Harrison. Un golpe de suerte le dio un toque especial: Al hacer su último acorde con el piano, una botella de vino dejada accidentalmente sobre el amplificador emitió un sonido aterrador.

9. “When I Get Home»

A Hard Day´s Night (1964)

La canción que cierra el primer álbum de material original del cuarteto inicia con un puente que debería estar a la mitad de la misma. Esto sólo demuestra la maestría alcanzada por el cuarteto para crear obras de arte pop por encargo… A estas alturas, habían alcanzado a Bob Dylan… y ya no había límites.

10. “Baby You’re a Rich Man»

Magical Mystery Tour (1967)

Una canción adelantada a su tiempo que se convierte en el primer antecedente del ritmo dance. Con Mick Jagger y Brian Jones de The Rolling Stones en la grabación, la canción es un evento sonoro medianamente oscurecido por la sencillez de la letra. Sin embargo, su impacto auditivo sigue deslumbrado a casi 50 años.

11. “I Want You (She’s So Heavy)»

Abbey Road (1969)

La larga espera de Lennon por una madre sustituta había llegado a su fin. Este poderoso lamento de dependencia sexual manifestaba su obsesión hacia Yoko Ono. La canción fue el último intento del cuarteto por crear heavy metal. Originalmente ésta sería la canción que concluiría Abbey Road.

12. “Dear Prudence»

The Beatles (White Album) (1968) 

Grabada sólo por Lennon, Harrison y McCartney –Ringo había renunciado sin que a nadie le importase– y con estructura similar a otras canciones de John donde abusaba de las rimas fáciles, su rasgo más distintivo es –aparte de la batería de Paul– la guitarra “india” de George, que le otorga cadencia y aura mística.

13. “One After 909″

Let It Be (1970)

Fue escrita por Lennon/McCartney la misma tarde que se conocieron en junio de 1957 y se convirtió en realidad 13 años después. Llena de nostalgia en su versión final, fue el canto de despedida de The Beatles a los ritmos y héroes de la adolescencia. Harrison toca como si fuera una mezcla de Carl Perkins y Eric Clapton.

14. “You Like Me Too Much»

Help! (1965)

El critico Lester Bangs notó que “ésta es la primera canción en la historia del rock donde los dos amantes retratados reconocen que no se aman, pero ninguno quiere abandonar al otro”. Con el piano tocado por Lennon, Harrison demostraba –en apenas su tercera canción– que avanzaba a pasos agigantados y nadie lo notaba. 

15. “I’m Only Sleeping»

Revolver (1966)

Emocionados con la posibilidad de crear un medio ambiente sonoro único para cada canción, se embarcaron en este sueño ácido de Lennon –quien quería que su voz sonara como la de un anciano– con una creatividad asombrosa. El solo de guitarra al revés de Harrison, por ejemplo, tomó seis horas para ser producido. 

16. “Sexy Sadie»

The Beatles (White Album) (1968)

Cuando Lennon mostró su decepción ante una figura paterna más que le había fallado (el Maharishi Mahesh Yogi), escribió una letra cargada de obscenidades. Evitar una demanda legal llevó 52 tomas y 32 horas de estudio. Terminó siendo una canción desagradable, aunque armónicamente impecable.   

17. “She Said She Said»

Revolver (1966)

McCartney había discutido con Harrison y Lennon al momento de grabar y abandonó el estudio 2 de Abbey Road, así que George toca el bajo en esta historia inspirada en un comentario de Peter Fonda sobre el LSD. Fue el último track en producirse y, por primera vez, The Beatles demostraron que estaban hartos de sí mismos.

18. “I’ve Got a Feeling»

Let It Be (1970)

La última canción escrita 50/50 entre Lennon y McCartney es la mezcla de dos canciones distintas: Paul le cantaba a Linda Eastman, John hacía un resumen de su vida el año anterior. Grabada durante el célebre “concierto en la azotea” posee una tímida colaboración de Billy Preston con su órgano Hammond.  

19. “Tell Me Why»

A Hard Day´s Night (1964)

En menos de dos años habían dominado de tal manera su estilo creativo que este pastiche es casi “hecho por números”: Coro breve, interpretación agresiva de Lennon y un falsetto autoparódico al final en una melodía pegajosa de menos de dos minutos demostraba que no tenían rival en su capacidad para construir ritmos.

20. “Savoy Truffle»

The Beatles (White Album) (1968)

Dos hechos dan origen a esta canción con metales ultra comprimidos raramente usados: El hábito de Eric Clapton de consumir chocolates baratos y la película de Alan Pariser You Are What You Eat. Otra vez Lennon no colaboró en está canción de Harrison… ¡para que vean cómo era ese “hombre de paz”! 

21. “Flying»

Magical Mystery Tour (1967)

Bautizada como “Aerial Tour Instrumental”, es una de las cinco composiciones firmadas por los cuatro Beatles. Las otras cuatro son: “12-Bar Original”, “Christmas Time (Is Here Again)”,  “Dig It” y “Los Paranoias”. Es una melodía instrumental decorada con motivos indios y el mellotrón tocado por Lennon.

22. “Lovely Rita»

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967)

Una “tonta canción de amor” en muchos sentidos, es ejemplo claro de la exuberancia vital de McCartney, que lo convertía en un producto más ligero y divertido frente a un Lennon clavado en el egoísmo de su visión artística, que luego se convertiría en dogma al conocer a Yoko. Harrison usó papel de baño para los efectos de sonido.  

23. “I’m So Tired»

The Beatles (White Album) (1968)

A diferencia del sueño psicodélico de “I´m Only Sleeping”, plagado de imaginación poética, esta canción de Lennon es brutalmente real inspirada en la ansiedad provocada por la meditación y el futuro de su destrozado matrimonio. Fue una de las favoritas de John por la expresividad del sonido y la crudeza de la voz.

24. “You Never Give Me Your Money»

Abbey Road (1969)

El dinero del título es sólo una metáfora de cómo The Beatles se sentían respecto a su propia relación: Cada uno pensaba que los otros le debían algo invaluable. Escrita en medio de los pleitos legales que los llevarían a la desaparición definitiva, esta canción de Paul marca el inicio psicológico de su carrera como solista.

25. “I Me Mine»


Let It Be (1970)

Como justicia poética elaborada por el Destino, la última canción grabada por The Beatles fue este lamento sobre el egoísmo escrito por Harrison tras su último viaje de LSD. El 10 de abril de 1970, una semana después de que Phil Spector añadiera una orquesta de 32 elementos al track, Paul McCartney anunciaba al mundo que The Beatles dejaban de existir.