24 razones por las que veremos Get Back durante toda la vida

Estos son los mejores momentos del mejor regalo que Peter Jackson pudo darle a los fanáticos de The Beatles

Por  ROB SHEFFIELD

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
Compartir en email

Linda McCartney/© 2020 Apple Corps Ltd

El fin de semana de Acción de Gracias fue una travesía completa para los fanáticos de The Beatles, gracias a Get Back. La serie documental de Peter Jackson finalmente llegó a la plataforma Disney +, mientras dejaba sorpresa tras sorpresa para todos nosotros. Hay mucho que procesar. Hay mucho sobre qué discutir. Cualquier corte aleatorio de 10 minutos de esta película está repleto de demasiados momentos citables y detalles musicales para captar las primeras veces. Tenga la seguridad de que este no es un evento excepcional. Get Back se convirtió instantáneamente en un clásico que los fanáticos verán una y otra vez durante los próximos años. 

Cuando escribí mi reseña para ROLLING STONE, me aseguré de evitar spoilers. Eso no fue fácil, ya que estas ocho horas están repletas de datos y conocimientos que ni siquiera se rumoreaban en el circuito de los más geek. (Algunos de estos rumores involucran micrófonos secretos en macetas). Pero ahora que todo está ahí, es momento de desactivar esta bomba, con abundancia de spoilers. Aquí hay 24 razones por las que Get Back es una experiencia Beatle del nivel de Anthology o A Hard Day’s Night, una con la que viviremos para siempre.

  1. Lo más destacado del concierto en la azotea: la alegría de ver a Maureen Starkey, la esposa de Ringo, moviendo la cabeza al ritmo de ‘Get Back’. Nadie en el tejado es más fan que Mo. Ella era una chica que gritaba en el Cavern Club; y es la única persona del lugar que alguna vez hizo fila y pagó dinero para escuchar a esta banda. (La primera vez que conoció a Ringo, le estaba pidiendo un autógrafo). Ella ha esperado años para este concierto. Al final, Paul la mira y dice: «Gracias, Mo», un hermoso momento que resume de qué se trataban los Beatles, pero también resume de qué se tratan, incluso ahora, razón por la cual esta historia se niega a desvanecerse en el pasado.
  1. En el piso de abajo, justo después del concierto, todos se sientan en la sala de mezcla. Todo el mundo está cansado y aliviado. George suspira, «No habrá más azoteas». Pero se puede evidenciar que Mo está triste porque se acabó, y también Paul: son los únicos dos. Entonces la cinta comienza a rodar y la música invade el lugar. George cierra los ojos y se va al cielo. John sonríe y dice: “Oye, esos somos nosotros”. Luego está esa toma invaluable de todos sus zapatos, todos dando golpecitos con los pies. Ahora es una habitación entera llena de muchas Maureen Starkeys. Le debemos todo.
  1. Cuando están trabajando en algunas posibles armonías para ‘Don’t Let Me Down’, a John le gusta, a Paul también, mientras que George arrastra las palabras: «En realidad, creo que es horrible». Más tarde, el director habla sobre hacer el programa en un crucero. George dice: «La idea del barco es una locura». Respetos hacia George, siempre ahí con el liderazgo que exigía esta crisis.
  1. El premio Boiled Testicle a la presencia más insufrible en esta o cualquier otra película: Michael Lindsay-Hogg, director del pésimo documental de 1970 Let It Be. No tiene capacidad para darse cuenta de cuándo es su turno de callarse, incluso cuando los Fab Four voltean sus ojos ante sus ideas tontas. Después de ver Get Back, parece que el sabor amargo del Let It Be original era el director buscando un ángulo. Estaba de mal humor, así que hizo una mala película que ya parece una pequeña nota a pie de página en la historia de Get Back.
  1. Una mañana, Paul llega con un riff en la cabeza: rasguea su bajo mientras George y Ringo le bostezan en la cara. Luego se dan cuenta. George le sigue el juego. Ringo aplaude. Están creando ‘Get Back’ en el acto. ¿Qué carajo? Cualquiera que sean las virtudes de esta canción (nunca una favorita para mí), les encanta tocarla juntos; para ellos, el riff es un club donde pueden pasar el rato y conversar. (Te prometo que no seguiré criticando a Michael Lindsay-Hogg, pero ¿el hecho de que esta escena estuviera en la película, pero la suprimió de Let It Be? Es prácticamente un sabotaje).
  1. ¿Cuándo exactamente se metió George en la moda de los corbatines? Nunca lo había notado antes, pero estuvo realmente comprometido durante unos días. El gusto del hombre por las botas y sombreros de mago es impecable. Pero es George en enero de 1969, puede usar cualquier cosa y verse atractivo.
  1. Después de que George dejara la banda, John y Paul se escabullen en la cafetería para una charla secreta, solo ellos dos. Pero no tienen idea de que la maceta de la mesa tiene micrófonos. Grité, solo en mi apartamento, como si acabara de ver el corbatín del camarero en Los Soprano. Éticamente dudoso, pero ¡guau! Así que aquí estamos escuchando esta conversación privada. John lamenta que su falta de respeto por George haya creado una «herida abierta” y «no le dimos ningún vendaje». Hace una semana, nadie sabía que existía esta conversación, y nadie podría haber imaginado lo cruda, honesta y empática que es. ¿Así es como hablaban estos dos? Sí, es verdad. Es intenso, especialmente cuando Paul especula sobre un futuro que todos merecían ver hecho realidad. “Probablemente cuando todos seamos muy viejos, todos estaremos de acuerdo. Y cantaremos todos juntos».
  1. Es gracioso cómo los Beatles se molestan entre sí todo el día, pero instantáneamente arremeten contra cualquiera que mire de reojo a otro Beatle. Cuando Glyn Johns le pide a Ringo que ponga un amortiguador en la batería, John grita: «¡El único amortiguador por aquí eres tú, Glyn Johns!» Después de los comentarios, Paul y John gritan: «Somos estrellas, ¿sabes?» Y «¡Mira, carajo, no hagas comentarios!». Me recuerda una de mis citas favoritas de John, de su entrevista de 1970 con ROLLING STONE «Lennon Remembers»: «Puedo golpear a los Beatles, pero no dejaré que Mick Jagger los golpee».
  1. Billy Preston. La película cambia tan pronto como aparece. Se sienta en piano eléctrico y transforma ‘Don’t Let Me Down», mientras John grita: «¡Nos estás llevando, Bill!». Una de las escenas más geniales: John y Billy convierten el discurso de «Tengo un sueño» de Martin Luther King en ‘I Want You (She’s So Heavy)’.
  1. Uno de mis momentos favoritos dura solo un par de segundos: los demás se burlan de Ringo cuando pide puré de papas para el almuerzo, por lo que pone una cara triste ante la cámara y luego sonríe como un sol. Pensaré en esta sonrisa de vez en cuando por el resto de mi vida.
  1. Paul es tan fanático de los Beatles que escribe su propio fan fiction. Mientras toca ‘Two of Us’, se da cuenta de cómo estas canciones se suman a un álbum conceptual. “Es como, después de ‘Get Back’, estamos ‘de camino a casa’. ¡Hay una historia! Y hay otro, ‘Don’t Let Me Down’ – “Cariño, nunca te decepcionaré”. John dice, “Sí, es como si tú y yo fuéramos amantes”. Mientras dicen esto, John y Paul hacen un poco de coqueteo: ambos nerviosamente se apartan el cabello de la cara. George y Ringo hacen un trabajo terrible al fingir no darse cuenta de esta charla, pero al menos lo intentan. Pensaré en esta escena más que de vez en cuando durante el resto de mi vida.
  1. Mal Evans, el road manager de la banda, se roba el espectáculo. Ves lo confiable y necesitado que es. Trae sus guitarras. Detiene a la policía. El mejor momento de Mal es la expresión de desconcierto en su rostro cuando Paul dice: “Mal, deberíamos conseguir un martillo. Y un yunque». (Además: ahora tenemos una prueba de que a los cuatro Beatles les gustó mucho ‘Maxwell’s Silver Hammer’, al menos durante el primer día que la tocaron).                                                                                                           
  2. John canta un riff de ‘Friendship’ de Cole Porter que Judy Garland hizo famosa. «Si alguna vez estás en un apuro, aquí estoy / Si alguna vez estás en la mierda, ¡agarra mi teta!»
  1. Cuando Peter Jackson publique su edición de 18 horas, simplemente tiene que incluir el metraje completo de George cantando ‘Mama, You Been On My Mind’ de Dylan y ‘I Threw It All Away’. El audio pirata ha circulado por ahí, pero ver a George hacer esto es una nueva experiencia.
  1. El respeto y admiración de la banda por Yoko, Linda y Maureen es sorprendente, en comparación con cualquier otro músico masculino alrededor de 1969. No puedes imaginar exactamente a Mick Jagger diciendo: «Linda es camarógrafa». Hay una sonrisa de Yoko que no puedo quitarme de la cabeza cuando Ringo le regala un chicle. Lo rompe por la mitad y le da un trozo a John. Su sonrisa con Ringo es solo un momento en el tiempo que se había perdido hasta ahora, estuvo sentado en una bóveda durante 52 años. Cuando recuerdan su viaje a la India, ese metraje podría ser el próximo documental de Peter Jackson en sí mismo, Paul tiene grandes palabras para Cynthia Lennon, Jane Asher y Pattie Harrison. También hay respeto por los Apple Scruffs, las jóvenes fanáticas que esperan afuera, Eileen Kensley y Sue Ahearne.  Paul es el único Beatle que mira y las ve. No saluda ni sonríe, pero necesita saber que están ahí. Para él, son necesarias.
  1. No dejaba de preguntarme quién era el jovencito extremadamente sexy de la esquina con el corte que Mick Jagger portaba durante las épocas de December’s Children. Me sorprendió cuando resultó ser el ingeniero Alan Parsons, sí, el tipo del Alan Parsons Project. Eso juega con mi cabeza. O como diría John: «Me aparta, pero me deja boquiabierto y me hace flotar río arriba».
  1. Siempre puedes saber el nivel de humor de George por su vello facial. Solo se afeita cuando está de buenas pulgas, por lo que aparece con la cara fresca, todo sonrisas. Pero el bello significa problemas. Incluso después de volver a unirse a la banda, sigue siendo cauteloso, por lo que tiene una barba andrajosa. Pero luego entra con un bonito bigote bien peinado y te das cuenta, que sí se siente como un Beatle de nuevo. Aquí viene el sol.
  1. Linda y Paul se declaran fanáticos de Help!, la muy difamada comedia de 1965 de la banda. Si Peter Jackson alguna vez hace una edición de ocho horas de Help!, puede contar con mi apoyo como cliente.
  1. Ringo toca ‘Octopus’ Garden’ en el piano. Todo el mundo se ríe. Pero George se acerca con su guitarra y ayuda a Ringo a convertirla en una canción real, pidiendo cero crédito, a pesar de que tiene suficientes problemas para que la banda considere sus propias melodías. La generosidad aquí dice mucho sobre estos dos. En su especial de televisión por su cumpleaños número 80 el año pasado, Ringo explicó cómo George lo ayudó a escribir: «Puedo escribirlo, pero no puedo terminarlo, ¡así que él terminaba mis canciones por mí!».                                                                          
  2. Al final del episodio 2, John, George y Ringo tocan ‘I Lost My Little Girl’, la primera canción que Paul escribió, a los 14 años, sobre la muerte de su madre. («Era bastante obvio», admitió más tarde). Un momento pesado, pero discreto: nadie más en la sala podía tener idea de qué era esta canción o qué significaba. Como siempre, se comunican en “código Beatle”, como lo llamó John, un lenguaje privado que solo estos cuatro amigos pueden compartir.                                                                        
  3. Heather, la pequeña hija de Linda, qué rockera. Cuando grita en el micrófono, John dice: «¡Yoko!» El mejor momento: todos se sientan en la sala de mezcla para debatir sobre la producción de ‘The Long and Winding Road’. Heather se sube en las piernas de Paul y le cepilla el pelo.           
  1. George reflexiona sobre un álbum en solitario y dice: «Solo lo haré por un rato». Él presenta un plan sensato sobre cómo la banda podría «preservar su esencia Beatle», simplemente haciendo su propia música al margen. (John sugiere que todos podrían tocar en el disco de George). Pero sigue siendo una tontería que ‘All Things Must Pass’, ‘Dehra Dun’ y ‘Old Brown Shoe’ no formaran parte del álbum. ¿No es una lástima?                                                                                                                          
  2. En la azotea: La alegría que recorre el rostro de John mientras canta ‘Dig a Pony’. Había olvidado por completo su poder para hacer música como esta. Los cuatro Beatles van caminando de puntillas hasta el borde, para echar un vistazo a la calle de abajo. No es exactamente una multitud genial (los únicos momentos aburridos del documental son las entrevistas en la calle), pero es su primer concierto en años. John se emociona y grita: «¡Paz en la tierra!» George intenta actuar con indiferencia, pero no puede resistirse a echar un vistazo. La mirada de Ringo es la mejor: sonríe y se queda allí por un buen momento.           
  1. Esa escena en la que Paul se pregunta si la banda podrá sobrevivir, si George, John y Yoko quieren salir bajo fianza. El diálogo ha circulado en grabaciones pirata durante años, pero hasta ahora, nadie sabía que se captó en cámara. «Te diré una cosa: esa película es poderosa», me dijo Peter Jackson el año pasado. «Yo estaba al tanto del audio; una cosa es escuchar el diálogo, pero ver la emoción en sus rostros cuando tienen esa conversación, es muy poderoso». Ese es el misterio en el corazón de Get Back: ¿Cómo es eso? ¿Por qué personas de todo el mundo, de diferentes generaciones y culturas, siguen escuchándolos aunque la mayoría de nosotros no nacimos en ese entonces? ¿Por qué el mundo sigue soñando con los Beatles? «Son los íconos que son porque la música era tan majestuosamente buena», me dijo Jackson. “Hay alegría en las canciones que cantaron. En las próximas décadas, nunca se apagará. Nunca será reprimida. Esa alegría, esa alegría es contagiosa, es parte de la psique humana ahora». Y esa alegría es la que está por toda Get Back.